La industria de Tierra del Fuego sufre una parálisis del consumo interno por la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación, a eso se le suma ahora el impacto directo de la apertura comercial de la gestión nacional. Francisco Devita, ministro de Producción y Ambiente provincial, por el aire de Radio Provincia, habló de la realidad del sector y realizó un crudo diagnóstico, informando que con apenas 6.500 empleos industriales directos, la isla opera hoy a la mitad del pico histórico registrado en 2012: «La realidad es que hoy hay una caída muy grande del consumo. Entonces, al tener una caída en consumo es muy difícil también pensar en producir», explicó De Vita, desarmando la lógica de la inversión privada en un mercado deprimido: «Ningún sector que esté vinculado al sector privado va a producir algo que no se va a consumir, porque claramente es afectar sus utilidades».
Aunque el presidente Javier Milei mantuvo intacta la Ley 19.640, el ministro advirtió que la política de desregulación aduanera está desmantelando los márgenes de competencia locales. «Se han tomado decisiones que impactaron de lleno en nuestro corazón industrial. Tenemos la apertura indiscriminada de importaciones, la disminución y la caída de todas las barreras arancelarias», detalló, señalando la quita de protección a los celulares como el primer golpe. El panorama empeora hacia el cierre del año por el vencimiento de las medidas que protegen la línea de aires acondicionados: «Las perspectivas para adelante tampoco son buenas, porque hay protecciones arancelarias como el antidumping con Tailandia que se cae este año, y el de China que se cae el año próximo. No podemos competitivamente en el plazo de seis meses, sacar una línea que esté en condiciones de mercado con China; es muy difícil competirle con las unidades que tienen».
Un plan para junio
Para frenar la sangría de puestos de trabajo, el gobierno fueguino y las cámaras empresariales diseñaron un paquete de propuestas que presentarán el 8 de junio ante el secretario de Comercio de la Nación, Pablo Lavigne. Aunque Devita exigió «estricta confidencialidad» para pulir los consensos técnicos de la negociación, adelantó que irán con una hipótesis de máxima para flexibilizar las restricciones del subrégimen: prorrogar los esquemas antidumping e impulsar procesos de complementación productiva aprovechando la enorme capacidad instalada de las fábricas. Entre los proyectos exploratorios, mencionó el interés de una firma local por fabricar motores eléctricos para automóviles: «Disminuir el nivel de empleo actual sería muy gravoso para la provincia y para nuestro corazón productivo».
Como alternativas para mitigar la crisis fabril a mediano plazo, la cartera avanza en nichos productivos no tradicionales apoyados por el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Entre ellos se destaca la creación de un registro y un protocolo de buenas prácticas de manufactura para el cannabis medicinal y la asistencia técnica al sector micológico local, donde conviven unas 2.000 micro pymes dedicadas a los hongos comestibles.
El funcionario también defendió la necesidad de explorar la acuicultura y la salmonicultura sustentable en áreas permitidas fuera del canal de Beagle, bajo el estricto control ambiental que exige el reciente decreto reglamentario 587. Ante las críticas por la falta de debate público, Devita hizo una autocrítica y apostó a una tregua institucional: «Soy consciente de que es quizás lo que genera menos consenso social. A nosotros nos falta contar también qué es lo que se pretende hacer; lo que nos falta es más diálogo en general».




