En una sesión legislativa que dejó un sabor amargo en Tierra del Fuego, la Legislatura aprobó ayer la modificación de la Ley 1355, abriendo la puerta a la instalación de salmoneras en la provincia. Lo que empezó como una norma de orden público, aprobada por unanimidad en 2021 tras intensos debates, se vio revertido con el impulso del gobierno provincial y legisladores de La Libertad Avanza. El legislador Raul Von der Thusen, del bloque opositor, votó en contra y no ocultó su decepción en diálogo con este medio: «Para mi opinión es una mala noticia lo que sucedió ayer en la Legislatura. Es un día triste», sostuvo por Radio Provincia.
Von der Thusen, quien inicialmente se acercó al tema con dudas pero terminó convencido de los riesgos, cuestionó la falta de garantías estatales. Recordó cómo la ley original, de apenas cuatro años, protegía el ecosistema ante una industria controvertida. «No estamos hablando de que era una prohibición que tenía la provincia de hace 50 años […], es una ley muy nueva», explicó, destacando el análisis jurídico del legislador Pablo Villegas sobre su rango de orden público, que exige mayor responsabilidad para modificaciones.
Von der Thusen admite que inicialmente dudaba sobre las salmoneras por desconocimiento, pero tras seis meses de debate en la Legislatura, detectó «algo raro». Cuestiona la capacidad del Estado para controlarlas, recordando fallos en temas básicos como ríos y obras viales: «¿Qué control podemos pretender de un Estado que no controla ni siquiera cuestiones básicas que se le pasa por adelante la nariz?». Advierte que el impacto ambiental es irreversible –»cuando ese daño se comete, eso no vuelve nunca más»– y elogia el planteo integral de la legisladora Laura Colazo, que va más allá de la salmonera hacia sus efectos colaterales.
Promesas de empleo también cayeron en saco roto. Se hablaban de 2400 puestos, pero Von der Thusen vio humo: ninguna empresa detalló inversiones, valor agregado o regalías para la provincia. «Nadie nos pudo decir cuáles eran los recursos que se iban a invertir […], si esa materia prima iba a se le iba a incorporar valor agregado», reprochó. En cambio, alertó sobre el riesgo al turismo, pilar económico local atraído por mares limpios, y la confusión con la crisis de las electrónicas, que amenazan 6500 empleos al expirar el acuerdo Nación-provincia el 31 de diciembre.
El legislador no escatimó en críticas geopolíticas: mientras Chile avanza con rutas, aeropuertos y cruceros antárticos desde Puerto Williams, Argentina celebra salmoneras que podrían contaminar lo que atrae visitantes. «Qué turista va a querer venir a Tierra del Fuego si […] viene atraído por los mares, por la pureza, por la falta de contaminación», se preguntó. Además, respaldó la tesis de Villeda sobre un «dictamen trucho» –un pseudo-documento viciado por irregularidades en la comisión–, invocando la teoría del «fruto del árbol venenoso»: si el origen es ilegal, la ley lo es.
A pesar de la aprobación, Von der Thusen durmió tranquilo: «Apoyé la cabeza en la almohada y dormir tranquilo, porque […] no va a ser por mi culpa ni nuestro espacio político». Anticipa promulgación rápida por el gobernador, pero llama a la vigilancia ciudadana y posibles acciones de inconstitucionalidad en 30 días. «Nosotros también vamos a estar atentos […] el Estado tenga que controlar».






