García admitió una deuda con Autofarma, pero duda que sea la causa del cierre

El presidente de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF), Gustavo García, salió a marcar distancia con la versión que instaló Autofarma sobre las causas de su cierre. En diálogo con Radio Provincia, reconoció que el organismo mantiene una deuda considerable con la empresa, pero cuestionó que esa situación alcance por sí sola para justificar el final de una cadena con tantas sucursales y empleados.

García recordó que, según sus datos, la compañía facturaba cerca de $3.000 millones entre diciembre y enero. Con ese número sobre la mesa, se mostró escéptico frente al reclamo empresarial: «Si por un mes que no se le paga a la empresa tiene que cerrar las puertas, la verdad que no me da. No me da el pensamiento para ver qué es lo que está pasando de fondo».

El funcionario fue más allá y cuestionó directamente el argumento de fondo que esgrimió la firma: «Si esa es la excusa, que OSEF, gracias a OSEF, fundimos, me parece que no». Para García, la discusión pública se concentró en la obra social mientras otros factores internos de la empresa quedaron fuera del análisis: «Estamos sacando el foco de atención, lo estamos tirando a otro lado cuando están pasando las cosas por otro lado».

Consultado sobre la relación con los propietarios durante las negociaciones, García describió un vínculo tenso y sin respuestas: «Todos los días mandaba mensajes y no me respondían». Aun así, eligió diferenciar a los trabajadores de la conducción empresarial: «Entiendo a los trabajadores que hablan en representación de la empresa, pero me parece que la empresa no estuvo a la altura de las circunstancias para sentarse a discutir seriamente con la obra social».

Sobre los números, aseguró que en el último mes OSEF giró $1.000 millones a Autofarma, aunque los empleados siguieron reclamando sueldos atrasados. Al ser consultado si ese dinero había llegado a los salarios, respondió que «por lo visto» no fue así.

García también apuntó a lo que ocurrió fuera de Tierra del Fuego: la empresa acumuló conflictos similares en Río Gallegos, con sucursales propias y reclamos salariales equivalentes. Para él, ese dato obliga a mirar el problema desde otro ángulo: «No lo podemos analizar desde un contexto de la obra social nada más. Me parece que hay que analizar lo macro, a ver qué es lo que pasa con la empresa», cerró.

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