El sindicato de profesionales de la salud de Tierra del Fuego lleva semanas en estado de alerta y esta semana profundizó su plan de lucha con reuniones informativas y movilizaciones provinciales. El detonante es una crisis salarial que, según denuncian, no tiene comparación con el resto del país.
Daniel Romero, secretario de Organización del gremio, fue contundente: «Me da vergüenza decirlo, pero la hora guardia tipo C es de $140. Eso es lo que es la guardia más baja.» Y completó el cuadro con otro número igual de alarmante: un profesional de la salud con más de 15 años de formación, trabajando en guardia activa en situaciones de emergencia, cobra $7.000 la hora.
Esos valores quedaron expuestos con mayor crudeza hace dos semanas, cuando el secretario general del sindicato, participó del Congreso Nacional. Allí, en el intercambio entre provincias, Tierra del Fuego se llevó un récord que nadie quiere: las guardias peores pagas del país. «No supera Formosa, no supera Misiones, Entre Ríos, nos superan un montón de provincias», señaló Romero.
La situación salarial se agrava cuando se la compara con los hospitales nacionales, cuyos valores de guardia triplican los provinciales, o con lo que el propio Estado paga cuando se ve obligado a contratar profesionales externos por falta de personal: cifras muy superiores a las que cobra quien trabaja en planta. Para Romero, esto no es casualidad: «Creo que hay una búsqueda de algún tipo de política, pero entiendo que son erradas», dijo al ser consultado sobre si el Ministerio de Salud provincial intentaría avanzar hacia un modelo de contratación como el que ya implementó Mendoza, donde los trabajadores en planta son pasados a contrato para poder mejorarles el sueldo, pero a costa de perder derechos laborales.
A la crisis de ingresos se suma el deterioro estructural del sistema. Recordemos que el doctor Carlos Guglielmi, director del Hospital Regional Ushuaia, advirtió que la deuda total de las obras sociales ronda los $10.000 millones y apuntó en particular a la UOM -Unión Obrera Metalúrgica, esta última mientras presentaba con «bombos y platillos» su nueva clínica ante funcionarios políticos. El mayor deudor, sin embargo, es el propio Estado provincial con su obra social. La consecuencia es directa: se suspenden cirugías por falta de insumos y los médicos deben salir a comprar jeringas, gasas y medicamentos por sus propios medios.
El tomógrafo del hospital de Ushuaia volvió a quedar fuera de servicio. Romero confirmó que se aguardaba para ese mismo día la llegada de un técnico especializado desde Buenos Aires, aunque advirtió que los equipos de alta complejidad requieren mantenimiento preventivo que no se realiza. «Son atenciones a demanda», explicó, una modalidad que inevitablemente demora las soluciones.
En ese contexto, el 70% de la fuerza laboral del sector son mujeres, sobre quienes recae además la tarea de cuidado familiar. «Si yo tengo que hacer una hora extra, ¿cómo hago con mi hijo? Vale muchísimo más la hora de una persona que cuide a tu hijo», graficó Romero para ilustrar por qué los equipos están diezmados y los servicios no pueden cubrirse.
Las paritarias, cerradas con un aumento del 10% hasta julio, quedan ocho puntos y medio por debajo de la inflación proyectada por el propio gobierno para ese período: 18,5%. El fantasma del éxodo de profesionales, que ya golpeó a la provincia en el pasado, vuelve a acechar. El sindicato ayuda a algunos colegas con el pago del alquiler ante la imposibilidad de afrontarlo con el salario, y el subsidio habitacional no se actualiza hace dos años.
El gremio espera una respuesta concreta del Ejecutivo en la reunión prevista para el viernes. Si no llega, Romero fue claro: «Veremos si incrementamos la dureza de las medidas».






