En Río Grande, la incorporación de un ecógrafo de última generación permite hoy ver a un bebé antes de nacer con un nivel de detalle que sorprende incluso a los propios profesionales.
La Dra. Ana Trucco, especialista en diagnóstico por imagen con más de tres décadas de experiencia, explicó por Radio Provincia cómo fue evolucionando esta tecnología y qué implica la llegada de equipos que trabajan con imágenes en 3D, 4D y ahora también en 5D: “inicialmente teníamos solamente la ecografía 2D, que es una imagen plana con la que uno puede hacer un diagnóstico básico”. Con el tiempo, esa imagen bidimensional dio paso a nuevas herramientas que transformaron la forma de observar el embarazo: “la ecografía 3D es una imagen en tres dimensiones, donde uno ve el volumen, como si fuese una fotografía”, la diferencia es que es estática, contó la médica. Ese salto permitió empezar a distinguir con mayor claridad los rasgos del bebé. Luego llegó el 4D, que sumó movimiento en tiempo real, “es la misma imagen en volumen, pero con movimiento”, explicó.
El avance más reciente es la tecnología 5D, que incorpora «un procesamiento de luz y sombras que suaviza la textura de la imagen y le da un aspecto mucho más realista, con una calidad cercana a una fotografía de la cara del bebé, es verlo con moviminto en tiempo real”, indicó la ecógrafa.
Este tipo de estudios tiene un momento óptimo para su realización. Según la especialista, lo ideal es realizarlos entre las semanas 26 y 30 de gestación, cuando el bebé ya presenta rasgos más definidos y aún hay suficiente líquido en el útero para obtener imágenes claras: “es cuando ya está más formado y tiene los cachetes más rellenitos y los labios bien, entonces se lo puede ver con una forma más clara y nítida”, explicó. En ese contexto, la imagen que se obtiene puede ser tan precisa que permite ver el rostro del bebé como si fuera una fotografía dentro del vientre materno. Luego de ese período, el crecimiento del bebé y la disminución del espacio pueden dificultar la nitidez de las imágenes, reduciendo la calidad del resultado: “después de las 30 semanas, como el bebé es más grande, puede ser más difícil lograr buena calidad de imagen”, explicó.
Este avance no solo impacta en lo médico, sino también en lo emocional y tecnológico: “pueden conocer a su bebé antes de que nazca”, señaló, destacando el vínculo que se genera a partir de estas imágenes: “los papás se emocionan mucho cuando lo ven bostezar, gesticular o chuparse el dedo”, dijo.
Incluso, a partir de las ecografías 4D y 5D, ya existen programas que, mediante software avanzado, proyectan cómo será la cara del bebé al momento del nacimiento. Este tipo de herramientas, vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial, marcan un salto significativo si se tiene en cuenta que, hace apenas algunas décadas, ni siquiera era posible conocer el sexo del bebé antes del parto, “es un software avanzado que hace una progresión de la imagen a la cara real”, explicó Trucco.
El equipo incorporado en la ciudad también amplía las posibilidades en otros campos de la medicina. Si bien su uso principal es obstétrico, cuenta con aplicaciones ginecológicas que permiten diagnósticos más precisos: “Se pueden obtener imágenes del útero en planos que la ecografía convencional no permite, lo que ayuda a detectar malformaciones o ver mejor la ubicación de un DIU”. También “hacemos ecografías abdominales, de tiroides, renales, vesicales, prostáticas, es un equipo muy completo”, informó.
Con este avance tecnológico, “es impresionante y muy lindo”, dijo sobre la posibilidad de generar modelos físicos del rostro del bebé a partir de las imágenes.
Después de 30 años de carrera, la propia médica reconoce el salto que implicó esta evolución. “Cuando empecé, solo teníamos la imagen en 2D. Hoy la calidad es muy superior”, finalizó.






