Este jueves, en la penúltima sesión del período extraordinario, el Senado de la Nación aprobó el acuerdo Mercosur y la Unión Europea (UE) y el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea.
El tratado de libre comercio obtuvo 69 votos afirmativos, tres negativos —Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana Di Tullio y Cristina López— y ninguna abstención. Sin embargo, el oficialismo no logró el objetivo simbólico de que la Argentina fuera el primer país en ratificarlo: horas antes, la Cámara de Representantes de Uruguay lo había convertido en ley.
La aprobación local se formalizó a las 15.30, tras el visto bueno previo de la Cámara alta. Desde el Ejecutivo, el jefe de Gabinete y el canciller celebraron el resultado en redes sociales, destacando el paso como un hito en la inserción internacional del país.
El acuerdo crea una zona de libre comercio que abarca a más de 800 millones de consumidores y representa alrededor del 25% del PBI mundial. En el recinto se remarcó que la Unión Europea es el segundo socio comercial del Mercosur, detrás de China y por delante de Estados Unidos.
La designación de Iglesias
Antes del debate comercial, el Senado trató el pliego de Iglesias como embajador extraordinario y plenipotenciario ante Bélgica. La votación resultó más ajustada: 38 votos a favor, 31 en contra y una abstención, de la senadora Flavia Royón.
El rechazo reunió al interbloque Popular, a los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, a la neuquina Julieta Corroza y a los integrantes de Convicción Federal, Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés.
Un debate con apoyos y reparos

El oficialismo defendió el tratado como una oportunidad histórica. El formoseño Francisco Paoltroni celebró que, tras un cuarto de siglo de negociaciones, finalmente se diera el paso. “Ha llegado el día de tan ansiado momento para nuestro país. Después de 25 años de tratamiento, hoy se convertirá en ley este acuerdo UE-Mercosur. Esto significa el camino al desarrollo de nuestra república y del interior profundo eternamente postergado”, afirmó.
Desde el justicialismo, Jorge Capitanich adelantó que su bloque acompañaría “con observaciones” por la “heterogeneidad del impacto” que puede generar. El exgobernador chaqueño advirtió: “Queremos expresar que todo acuerdo de carácter comercial requiere acompañamiento de medidas de carácter complementario”, y planteó la necesidad de consultas previas, evaluación ambiental y mecanismos compensatorios para atender asimetrías productivas. También recordó que el texto fue remitido por la Comisión Europea a un tribunal que podría demorar hasta 18 meses en revisarlo y mencionó objeciones tanto en países europeos —especialmente Francia— como en sectores industriales argentinos.
Por su parte, Marcelo Lewandowski subrayó el carácter transversal del entendimiento: “El proyecto es transversal a distintos gobiernos y que es una política de Estado de todo el Mercosur”. Pero dejó una advertencia: “Este acuerdo solo tendrá sentido si sirve para exportar trabajo argentino, industrializar nuestra producción y no primarizarla. Sin industria no hay nación, sin trabajo no hay justicia y sin justicia social no hay una patria en donde la gente tenga dignidad”.
Desde la UCR, Gabriela Valenzuela pidió “tomar dimensión” del impacto para Corrientes y para el país, mientras que el bonaerense Maximiliano Abad definió la asociación estratégica como “una ventana de oportunidad”. “Este acuerdo nos garantiza competir. Lo que no va a garantizar a la Argentina es ganar, por eso debemos profundizar esta senda”, afirmó.
Belén Monte de Oca, de La Libertad Avanza de Tierra del Fuego, encuadró la votación en el rumbo del Gobierno: el acuerdo “se da en un camino de reformas que lleva adelante este Gobierno, que le da un mensaje al mundo diciendo que Argentina es un socio abierto y confiable”. Y remató: “Abrirnos al mundo es crecer y vamos en ese camino con la aprobación de este acuerdo”.
En el tramo final, el formoseño José Mayans cuestionó la premura del tratamiento. “Le quisimos ganar la carrera a Uruguay y ahora que perdimos, ¿qué hacemos? ¿Estamos votando al pedo?”, lanzó. También interrogó el contexto económico: “¿Cuántas industrias cerraron, cuántas PyMEs cerraron? ¿Y nosotros vamos a ir a competir con Europa así?”. Pese a ello, aclaró que no se opondrían a un tema “de hace mucho tiempo” que muchas provincias consideran beneficioso, aunque insistió en “corregir las asimetrías”.
El cierre estuvo a cargo de Patricia Bullrich, quien respondió a las críticas sobre la velocidad del trámite al hablar de “un tratamiento exprés que lleva 26 años”. Sostuvo que el país dejó atrás una “lógica proteccionista” y que ahora busca “producir, crecer y volver a ocupar este escenario global”. Para la senadora, el modelo oficial va contra “las barreras comerciales, que generan un modelo corporativo, donde los precios son más altos y van en contra del salario de los ciudadanos”, y apunta a “recuperar un lugar trascendente de la Argentina en el mundo”.
Milei promulgó el acuerdo Mercosur–UE

Horas después de la sanción en el Senado, el presidente Javier Milei promulgó este jueves la ley que aprueba el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. En la Casa Rosada no quisieron perder tiempo: la orden fue avanzar de inmediato para activar los próximos pasos formales.
El canciller Pablo Quirno lo celebró en redes y destacó que “la promulgación permite a la Comisión Europea aprobar la aplicación provisoria del Acuerdo Mercosur-Unión Europea”.
Ahora, el Gobierno notificará a los depositarios del pacto —Paraguay, que ejerce la presidencia pro tempore, y la Secretaría General del Consejo Europeo en Bruselas— que la Argentina completó todos los procedimientos internos. En paralelo, la norma será publicada en el Boletín Oficial, trámite que le otorga plena vigencia dentro del país.





