El periodista, veterano de guerra y titular de Agenda Malvinas, Daniel Guzmán, advirtió sobre dos problemáticas que, a su entender, reflejan la falta de control y de decisión política en Tierra del Fuego y a nivel nacional: el deterioro ambiental en Laguna Esmeralda y el avance petrolero británico en el yacimiento Sea Lion en la plataforma continental argentina vinculada a Malvinas.
Por Radio Provincia, Guzmán se refirió al estado del principal atractivo natural cercano a Ushuaia. “Laguna Esmeralda ya es un mercado persa”, afirmó, al describir la masividad sin controles, la venta informal y la ausencia de infraestructura básica. Señaló que más allá del sendero visible, el impacto ambiental es evidente: “Un poco más allá de la arboleda, la cantidad de papel higiénico certifica otras cosas. Los olores son bastante desagradables”.
Para Guzmán, el argumento de que no se pueden colocar cestos o señalización por temor a “modificar el medio ambiente” es falaz. “En otros senderos de la República han hecho señalizaciones como la gente y eso no significa que estás modificando el medio ambiente. Por el contrario, la habilitación sin control y de manera masiva está destruyendo todo”, sostuvo.
También alertó sobre el riesgo vial en la Ruta 3 por el estacionamiento desordenado de vehículos. “Ha habido accidentes, gente directamente en la ruta. Es bastante desastroso”, dijo, y remarcó que la situación es grave porque se trata de “uno de los atractivos próximos a la ciudad que se está detonando, se está destruyendo”.
Otro de los ejes centrales, estuvo puesto en Malvinas y la explotación de recursos naturales, Guzmán sostuvo que una filial británica vinculada a capitales israelíes avanzó en la compra mayoritaria de un yacimiento petrolero descubierto al norte de las islas, con reservas estimadas en 710 millones de barriles. Según detalló, la empresa ya consiguió 1.800 millones de dólares para iniciar perforaciones y tiene previsto comenzar la extracción en 2028. “Esto es petróleo de la plataforma continental argentina, recursos argentinos”, remarcó.
En ese contexto, cuestionó con dureza la inacción de la Cancillería y de los sucesivos gobiernos nacionales. “Argentina no decía absolutamente nada frente a esta situación”, afirmó, y recordó que el único freno concreto se produjo en 2015, cuando una denuncia judicial logró paralizar el avance por una década. Para Guzmán, hoy ese límite desapareció: “Ante la dejadez de la política argentina, esto está avanzando en total libre albedrío”.
También apuntó contra el Gobierno de Tierra del Fuego y la Legislatura provincial, a quienes acusó de conocer la ilegalidad de las operaciones y, aun así, convalidarlas. “Mandaron información falsa a la Legislatura y aprobaron a libro cerrado, 15 a 0, la extensión de contratos con una empresa que ha violado la soberanía argentina”, denunció.
El escenario, según Guzmán, es de extrema gravedad porque la explotación petrolera se suma al saqueo pesquero que, estimó, ronda entre 250.000 y 270.000 toneladas anuales. “La colonia británica sube los estándares de afianzamiento de la usurpación”, advirtió, al explicar que estos ingresos convierten a Malvinas en una base económica autosustentable.
A esto sumó un dato que consideró clave: la proyección de Malvinas como plataforma logística hacia la Antártida, con paquetes turísticos ya en venta desde 2027 y planes de infraestructura portuaria. En contrapartida, alertó que Tierra del Fuego perdería en 2026 el control de un activo estratégico fundamental: el puerto. “Va a ser intervenido y ya se visualiza la privatización. La provincia va a perder un activo estratégico único que tuvo desde 1992”, señaló.
Guzmán también cuestionó la compra de los aviones F-16 y la política de defensa nacional, y fue tajante al evaluar el panorama general. “Estamos en un punto de no retorno”, afirmó. “La soberanía es absolutamente declaratoria. La declamación por sí misma no resuelve el hecho concreto”.
Sobre el cierre, se mostró profundamente pesimista de cara al futuro. “No puedo ser optimista de la recuperación de la defensa de la soberanía en este escenario, tanto a nivel nacional como del gobierno desertor de Tierra del Fuego”, concluyó, al tiempo que anticipó un 2026 aún más complejo.





