Así lo aseguró, Leonardo Brangeri del Sindicato Luz y Fuerza de la Patagonia al hablar de la Dirección Provincial de Energía (DPE). El dirigente sindical abrió un panorama crítico sobre la situación interna de esa repartición, describiendo desde adentro un escenario marcado por la desinversión, el deterioro de equipos y la falta de respuestas claras por parte de las autoridades.
Brangeri no dudó en apuntar directamente a la gestión política como responsable de la problemática. «Son decisiones políticas, el resultado de las gestiones que tenemos. Hay un desfinanciamiento, un vaciamiento sistemático en la DPE, y las inversiones son cero», afirmó y detalló además que los motores eléctricos están constantemente rotos, con una frecuencia de arreglos cada quince días, y que la usina opera con equipos alquilados solo para emergencias, pero sin mejoras reales en su infraestructura.
El trabajador denunció un vacío en el liderazgo: «La presidencia no ha puesto palabra ni el director; están desdibujados. Hay un ministro de Obras Públicas que también subroga el Ministerio de Energía y es parte de empresas vinculadas, lo que genera conflictos éticos serios. Esto no es ético, es sospechoso». En ese sentido, explicó que “hay un juego de pases de fondos entre distintas áreas que terminan perjudicando a la DPE, y posiblemente acaben recayendo los costos sobre los trabajadores y usuarios”.
Brangeri recordó además un episodio emblemático, aún sin resolverse a nivel judicial, sobre la pérdida de millas de litros de combustible, vinculada a irregularidades en la gestión logística de la empresa. «No vimos movimiento judicial, pero se cambió el sistema para intentar mejorar. Ningún empleado de la DPE transporta combustible, porque no está habilitado», aclaró.
Consultado sobre rumores de posibles privatizaciones como respuesta a la crisis, fue contundente: «Esperamos que no sea la solución, porque eso no lo es. La única salida es invertir en la generación y en el equipamiento. No hay soluciones mágicas». Subrayó que la falta de mantenimiento es tan grave que, por ejemplo, un camión inmovilizado por fallas mínimas representa pérdidas millonarias al Estado, evidenciando el abandono.
Sobre la respuesta ante los recurrentes cortes de luz, elgremialista explicó que los mismos empleados improvisan y buscan locales para sostener el servicio, esperanzados en la llegada de repuestos soluciones originales que demoran y muchas veces no llegan. “Esto no es casualidad, hay algo detrás”, afirmó con resignación y alerta.
Reconoció también que los trabajadores de la DPE son parte de la comunidad afectada, sufriendo los mismos inconvenientes que la población. “Somos parte del problema y del otro lado, ya veces recibimos el enojo de la gente, pero los compañeros hacen un esfuerzo enorme para mantener el servicio”, comentó.
Sobre la dirección gremial al frente de la DPE, Brangeri confió que la expectativa era decepcionante. «Teníamos esperanza porque era un dirigente de nuestro palo, pero la gestión ha sido un desastre, la peor que hemos visto. La verdad es que parece que esto le sirve al Gobierno actual, porque no han cambiado nada».
Dejó claro que la solución pasa por una inversión seria y transparente, pero que hasta ahora no vislumbran cambios positivos: “Seguimos igual o peor, con equipos viejos y deteriorados, sin mantenimiento básico, y las autoridades sin respuestas claras ni asumen responsabilidades”.
Su relación pone el foco en un problema estructural que va más allá de los cortes puntuales, y refleja un conflicto profundo en la gestión de un servicio esencial para la provincia, donde la falta de recursos, claridad y compromiso político afecta diariamente tanto a los trabajadores como a los vecinos.
“La Dirección Provincial de Energía está en crisis y no hay indicios de que se vaya a revertir sin una decisión política urgente y responsable”, concluyó Leonardo Brangeri.
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