“No es posible gastar como se gastaba antes”: Devita admitió un panorama fiscal crítico y anticipó decisiones difíciles

El ministro de Economía de Tierra del Fuego, Francisco Devita, trazó un diagnóstico sin eufemismos sobre la situación financiera de la provincia. “Este año es complicado, va a seguir complicado, y va a ser más complicado”, aseguró, y detalló que la gestión económica está atravesada por la necesidad de repensar prioridades, recortar gastos y sostener como sea los salarios y servicios esenciales.

“Lo difícil es que vamos… hay momentos en los que estamos mejor, que hay más receptividad para plantear cuestiones. Siempre me reciben, siempre me contestan. Pero muchas veces las respuestas son negativas por cuestiones políticas”, explicó Devita en relación al vínculo con Nación, destacando que si bien mantiene diálogo fluido con la subsecretaría de Vínculo con las Provincias, muchas decisiones se traban por razones ajenas a lo técnico: “Nosotros somos una de las seis provincias que no tuvimos Aportes del Tesoro Nacional en la gestión Milei”.

Devita reconoció que el esquema de financiamiento cambió por completo, y que ya no se puede contar con recursos extraordinarios generados por inflación. “Se hace difícil también porque hay necesidades crecientes que cubrir, y muchas de ellas son competencia nacional. Pero ahora no tenés a quién ir a reclamarle”, remarcó.

Consultado por la política salarial, fue claro: “No tenemos hoy una proyección certera de hasta cuánto podríamos llegar. Si te dijera lo contrario, te estaría mintiendo”. Admitió que hubo un incremento real acumulado del 2,5% hasta junio y que los próximos ajustes podrían apenas igualar la inflación proyectada. “Dimos mucho más incremento del que podíamos dar el año pasado, eso nos condicionó este año”, lamentó.

A pesar de las tensiones con los gremios, reconoció los reclamos: “No desconocemos la situación. La verdad que no son los mejores salarios. Hicimos un esfuerzo bastante grande. Logramos que en un escalafón no haya ningún trabajador por debajo del millón de pesos, pero no lo conseguimos en todos”.

Devita también abordó los cuestionamientos sociales sobre el gasto político: “Nosotros como funcionarios tenemos la obligación de entender que tenemos que atravesar un proceso de austeridad. No es posible gastar como se gastaba antes. El contexto no lo permite”, afirmó. Contó que su ministerio dio de baja contratos, dejó oficinas alquiladas y aplicó una lógica de ‘home office’ para reducir costos. No obstante, remarcó que “cada ministerio gestiona su gasto” y que él no puede intervenir en la operativa de sus pares.

Aseguró que existen “muchas oportunidades de mejora” en términos de eficiencia del gasto público y reconoció que aún hay áreas que deben ajustarse. “Coincido con que todavía tenemos varias oportunidades de mejora que hay que llevar a cabo en un muy corto plazo, ya no hay mucho más tiempo”, advirtió. En esa línea, confirmó que se avanza en una reducción de la planta política y que cada ministro está trabajando en un recorte propio.

Sobre la obra social y gastos en salud, defendió las erogaciones: “Un solo implante coclear sale 80 millones de pesos. Evacuar una persona con prepaga que no responde cuesta 40 millones. Hay magnitudes que hay que considerar”. También negó haber usado viáticos para vacaciones, como se lo acusó: “Eso nunca sucedió. Hay un decreto que prohíbe a los ministros cobrar viáticos. Cualquiera puede entrar al sistema y ver”.

En cuanto al sistema jubilatorio, reconoció que el congelamiento de salarios de funcionarios afecta la movilidad jubilatoria. “Lo estamos trabajando con la Caja. Es un problema que tenemos que resolver, porque hay un decreto que dice que los aportes deben calcularse como si no estuvieran congelados. Estamos viendo cómo hacerlo sin que los funcionarios cobren menos que en diciembre”, explicó.

Sobre el pago de salarios, fue tajante: “No estamos sobrados. Venimos hasta último momento para confirmar fechas. Hacemos todo lo posible para no pagar en cuotas. Pero si no llegamos, se pagará en cuotas”. E insistió: “El motor principal debería ser pagar cuestiones básicas: salarios, salud, mantenimiento escolar, alimentos y medicamentos”.

Por último, afirmó que no impulsará subas de impuestos para resolver la crisis. “No estoy de acuerdo con el incremento de impuestos al sector privado. Me he reunido con las cámaras y sé los momentos que atraviesan”, expresó. En cambio, apostó por ampliar la matriz productiva a través de proyectos como la vitivinicultura, la economía del conocimiento y las iniciativas privadas. “Hay lugares que se pueden poner en valor sin erogación pública, como la hostería Petrel o servicios en Laguna Esmeralda. Eso puede generar empleo y turismo sin cargar al Estado”.

Devita cerró con una reflexión firme: “Cada peso que se gasta hoy debe ser pensado. Porque no hay más margen para errores”.

Radio Provincia

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