A 10 años del femicidio de Nilda Núñez: “La única pena posible era la perpetua”, aseguró Tepedino

A una década del primer crimen juzgado como femicidio en la historia de la provincia, el brutal asesinato de Nilda Núñez en Tolhuin sigue resonando con fuerza. Por el hecho, su pareja, Aldo Javier Núñez, recibió la pena de prisión perpetua en un proceso que incluyó un quiebre inédito cuando su propio defensor admitió no tener elementos para asistirlo. El caso no solo abrió un debate urgente sobre la prevención y protección de las mujeres en la región, sino que aún mantiene abiertos interrogantes sobre la mecánica del traslado de los restos y la posible participación de un cómplice.

El hoy defensor oficial y entonces fiscal de la causa, Eduardo Tepedino, recordó cómo se llevó adelante la investigación. Fue el primer caso juzgado bajo la figura de femicidio en la historia penal de Tierra del Fuego.

«Por las circunstancias del caso, la única pena posible era la de perpetua», afirmó Tepedino al reconstruir el proceso contra Aldo Núñez por Radio Provincia. Explicó que, más allá de la figura de violencia de género, el agravante por el vínculo ya determinaba esa condena, dado que el imputado y la víctima habían mantenido una relación de pareja anterior.

El ex fiscal detalló que la investigación penal se inició sin un protocolo previo para este tipo de crímenes, en un momento en que el Poder Judicial se encontraba en pleno cambio de paradigma y formación teórica. Sin embargo, destacó que la presión y el compromiso de los vecinos de Tolhuin, quienes alertaron rápidamente sobre la ausencia de Nilda, resultaron piezas fundamentales para el avance de la causa.

Respecto al plano probatorio, Tepedino recordó que los elementos contra Núñez fueron contundentes desde las primeras horas, tras el hallazgo de restos del cuerpo en la misma vivienda que compartían. «Nos encontramos con una investigación desde el inicio hasta el final con silencio de parte de la persona acusada, que nunca habló», señaló respecto a la postura del condenado.

A su vez, rememoró el inédito escenario que se vivió con la defensa técnica, a cargo de Gustavo Ariznabarreta, quien ante la contundencia de los hechos no formuló una defensa material. El cierre del caso estuvo marcado por una fuerte conmoción colectiva cuando el propio defensor admitió las limitaciones de su tarea ante el testimonio clave de uno de los hijos de la víctima. «Recuerdo que dijo algo así como ‘lo que no puedo atacar son los dichos de Sebastián'», concluyó Tepedino.

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