El ingeniero Miguel Peirano, designado por Daniel Scioli como presidente del Banco de Desarrollo en caso de acceder a la Presidencia, dio detalles del proyecto en el que trabaja y la posibilidad que se abre para Tierra del Fuego. Habría acceso a créditos blandos para nuevas inversiones en la industria, y también para las PYMES locales.
De acceder a la Presidencia de la Nación, Daniel Scioli se comprometió a crear una Banca de Desarrollo, con el ingeniero Miguel Peirano al frente.
El economista de Scioli explicó que trabaja “en un proyecto de ampliación y consolidación de comercio exterior en caso de que Scioli fuera presidente” y dijo que el rol de esta banca de desarrollo se vincula con “el rol de un estado activo, potenciando la industrialización y el desarrollo de regiones con objetivos estratégicos”.
“Tanto países desarrollados como países en desarrollo han utilizado muy activamente este instrumento, desde Estados Unidos, países europeos, Asia. Se ha tomado como decisión estratégica la conformación de un banco de desarrollo y tenemos a Brasil como espejo cercano”, dijo.
“Evidentemente hay que adecuarlo al funcionamiento de los instrumentos que tiene Argentina. Es una herramienta financiera muy importante, porque las empresas compiten por precio y calidad pero también por financiamiento. A la hora de radicar una inversión, es central el acceso a financiamiento blando y a largo plazo, también para la radicación de las inversiones. Si el estado incentiva con condiciones preferenciales para el interior del país y sectores más alejados, evidentemente es un factor central”, manifestó.
“El estado tiene que tener un rol activo para generar equilibrio regional”, subrayó, a fin de evitar las concentraciones en los grandes centros.
Citó como antecedente el BICE –Banco de Inversión y Comercio Exterior- que “tiene una especialización específica en materia de crédito para la inversión. Un banco que tenga como objetivo priorizar la inversión regional tiene que tener una capacidad de análisis y diseño de políticas en función de los sectores. El trabajo va a ser coordinado con todos los bancos públicos, los sistemas de garantías, la propia banca privada. Argentina hoy tiene fuentes de fondeo que puede potenciar, como los fondos previsionales, de las compañías de seguro, acceso a líneas internacionales. Hay que tener un objetivo básicamente sectorial y regional y trabajarlo con especialización técnica”, planteó.
“El objetivo de Scioli es generar crecimiento, y la inversión es un factor clave. La banca de desarrollo es un concepto que complementa los avances que han existido. Hoy el escenario internacional es particularmente complejo, hay nuevos desafíos, está la propia realidad de Brasil con la devaluación de su moneda, la caída de demanda, la incertidumbre que genera China, la caída de los precios internacionales en ciertos commodities. Uno tiene que tener la capacidad de adaptarse a las realidades y diseñar instrumentos en función de las necesidades. Del punto de vista financiero hay que tener un rol mucho más activo para seguir vinculando al sector productivo con el financiero”, expuso.
Tierra del Fuego con características propias
Puertas adentro de la provincia, esta banca permitiría “básicamente generar una oferta de financiamiento particularmente blanda para todo lo que sean desarrollos de nuevas inversiones de contenido tecnológico”.
“Recorrí Río Grande en la década del ’90 y recuerdo sus dificultades. Evidentemente la realidad se ha revertido por un conjunto de decisiones. El desarrollo industrial de Tierra del Fuego requiere de un marco amplio, la ley de promoción, políticas de desarrollo de infraestructura, considerar procesos de innovación tecnológica. El capítulo financiero es central, va a ser un objetivo central y se van a priorizar las zonas que necesitan radicación industrial”, anticipó.
“El desarrollo industrial va a ser prioritario, por necesidades geopolíticas”, garantizó el ingeniero.
Los créditos contemplan a las PYMES locales. “El objetivo no solamente es ampliar la capacidad instalada de fábricas sino generar un crecimiento industrial integrado, aprovechar las inversiones que se han hecho en los últimos años y han sido muy significativas, y por supuesto va a haber un financiamiento agresivo para aquellos sectores que quieran integrar producción o ampliar condiciones que permitan que el régimen tenga cada vez más integración local”.
“Cuanto mayor integración local haya en la producción de los distintos sectores, va a favorecer los resultados sociales y económicos de la industria”, dijo.
“Claramente el objetivo es que el estado direcciones el financiamiento para facilitar inversiones en sectores estratégicos. El concepto de banca de desarrollo es complementar el funcionamiento positivo que está teniendo el sistema privado con una orientación más activa del crédito a objetivos específicos. Entendemos las medidas que necesita Tierra del Fuego y en particular Río Grande para poder tener inversiones crecientes, mejorar empleo, por lo que implica geopolíticamente. El desarrollo industrial en Río Grande requiere de riesgo empresario y un estado presente, acompañando en todos sus sentidos”, concluyó.
Fuente: Provincia 23







