El concejal Vladimir Espeche apuntó de forma directa contra los manejos del Ejecutivo municipal, exponiendo un sistema de discrecionalidad en la aprobación de obras, falta de planificación en áreas sensibles como discapacidad y el uso de la necesidad habitacional de los vecinos como herramienta de presión política.
El detonante principal de la polémica fue la aprobación a contrarreloj de una serie de excepciones edilicias para la nueva clínica de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Espeche aclaró que considera que el centro de salud «es una obra muy buena y realmente hace falta en la ciudad», pero cuestionó con dureza el procedimiento administrativo y la falta de transparencia. Según relató, el proyecto original ingresó solicitando una excepción para el estacionamiento, pero luego mutó en un pedido de cambio de los indicadores urbanísticos FOT y FOS, tras descubrirse que la construcción se había excedido largamente de los límites permitidos. «Se habían confundido, que es más, en realidad esa obra está pasada casi dos pisos, casi 900 metros cuadrados», detalló el edil.
Para el concejal, las reglas parecen aplicarse según la cara del constructor. «Produce un poco de indignación es sentir que hay excepciones para de primera y de segunda. Entender entonces que va una persona como dijiste hace una pared y le llegan diez infracciones paralización de obra y después de acuerdo a quien es el que construye se puede hacer cualquier cosa», comparó. Respecto al rol del municipio en este caso particular, fue categórico al afirmar que «fue una zona liberada, que le dijeron hagan lo que quiera, no me importa el vecino si paso el FOT, si le estoy afectando el tema del sol y como va a ser la caída de agua».
La falta de acceso a la documentación oficial agravó las sospechas de los bloques opositores. Espeche aseguró que los planos presentados por los técnicos informales carecían de firmas y que el expediente municipal nunca estuvo a disposición de los legisladores. «Yo le solicité a la gente de la UOM con otros concejales que queríamos ver el expediente de la Municipalidad. Nunca lo vimos y realmente se podría haber hecho mejor», lamentó. Además, criticó la inauguración oficial del edificio realizada el pasado 22 de mayo, señalando que se trató de una puesta en escena puramente política. «Fue recontra mínimo prolijo inaugurar algo que no funciona como el gasoducto de Cristina y es exponer a los funcionarios también, porque uno entiende que un concejal o un funcionario que va no está al tanto del papeleo, que los está, no los están cuidando», disparó, remarcando que el establecimiento aún no cuenta con la habilitación correspondiente.
La crítica no se limitó a lo urbanístico, sino que apuntó a la cultura institucional de la gestión de gobierno. «La prolijidad de manejarse como patrón de estancia me parece que no va en una ciudad donde si nosotros queremos exigirle a alguien tenemos que dar el ejemplo en todas las cosas», sentenció Espeche, quien también denunció una burla de último momento en el mecanismo de compensación económica por la infracción de mil metros cuadrados excedidos: «Se dieron cuenta al último momento y presentaron una modificación a las dos y 45 que es una burla, una obra que se pasa en mil metros, que van a compensar con arreglar una escalera de la ciudad».
Espeche también contó por el aire de Radio Provincia que su teléfono colapsó con mensajes de familias desesperadas por lotes y de trabajadores de unidades gastronómicas móviles a quienes les entregaron su número desde las propias oficinas gubernamentales. «Me parece una canallada que te manden gente que tiene una necesidad diciendo la responsabilidad es de ustedes», denunció, vinculando directamente a los funcionarios locales de estar «especulando con la necesidad de solución habitacional» para forzar votaciones exprés.
Finalmente, el edil extendió sus críticas al Instituto Municipal de Deporte, acusando a su presidencia de carecer por completo de políticas de inclusión y planificación anual. Como ejemplo, recordó el frustrado torneo de la Liga de Básquet de Deporte Adaptado, donde el equipo local perdió los puntos porque el municipio no garantizó un tablero electrónico en condiciones. «Hablamos muchas veces de inclusión y no brindamos las herramientas», concluyó, sumando a la lista de deudas la parálisis de las rampas en los colectivos de la empresa UISE y el pago fuera de término a sus trabajadores, situaciones que configuran, según su visión, un modelo de gestión basado en la improvisación y el temor.




