Tierra del Fuego amaneció este miércoles con una postal que, lamentablemente, se vuelve cada vez más frecuente: consultorios cerrados, cirugías reprogramadas y pasillos vacíos. La medida de fuerza por 24 horas, convocada por el Sindicato de Profesionales de la Salud (SIPROSA) sin asistencia a los lugares de trabajo, paralizó la atención programada en toda la provincia, garantizando únicamente las guardias mínimas. Si bien el detonante inmediato es la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación, el conflicto destapa una crisis estructural mucho más profunda: el éxodo de especialistas y el agotamiento crónico de quienes sostienen los hospitales públicos.
La falta de incentivos salariales, sumada a la compleja problemática habitacional de la región, desalienta la llegada de nuevos profesionales y empuja a los actuales hacia el sector privado o fuera de la provincia. Como consecuencia, las plantas médicas se achican mientras la demanda no para de crecer debido a la crisis económica. Desde el gremio sostienen que la convocatoria busca visibilizar un escenario insostenible y manifestaron que «la participación y la unidad fortalecen nuestra lucha», reflejando el sentir de médicos, bioquímicos y psicólogos que denuncian sentirse sobreexigidos. En el medio quedan miles de pacientes que dependen exclusivamente del sistema estatal y que ahora deberán esperar semanas, o incluso meses, para recuperar sus turnos, en un conflicto que sigue sumando capítulos sin respuestas a la vista.




