«Estamos a muy poquito de poner el cartel de obra y cerrar nuestro terreno»

La comunidad del Centro de Actividades Alternativas para Discapacitados (CAAD) de Ushuaia, lleva años transformando la vocación en ladrillos tangibles. Esta semana, el viento sopla a favor: la institución está a un paso de consolidar el sueño de su sede propia tras superar un largo laberinto administrativo.

«Esta semana ya se terminan de presentar todos los papeles en la Municipalidad», afirmó entusiasmada Fernanda Gaillard, referente de la Cooperadora del CAAD por Radio Provincia. Las buenas noticias llegaron en un efecto dominó: el mismo día que el Concejo Deliberante aprobó en segunda lectura la adjudicación del terreno, el Colegio de Arquitectos liberó la encomienda técnica del proyecto. «Nuestros planos ya están todos listos, calculados y armados. Estamos a muy poquito de decir realmente, aunque sea, ‘vamos a poner el cartel de obra y cerrar nuestro terreno'», celebró.

El camino no fue sencillo. Los primeros meses del año se escurrieron entre expedientes y normativas que la propia cooperadora —un grupo de personas que trabaja ad honorem— tuvo que aprender a descifrar sobre la marcha. En un contexto económico complejo donde la infraestructura pública suele quedar relegada, el rol de la comunidad organizada se vuelve indispensable. «Entendemos que hay decisiones que el gobierno no va a poder tomar o acompañar, porque la realidad es que son difíciles y hay otro montón de escuelas que también están muy mal. La misión de las cooperadoras es esa», reflexionó Gaillard, apostando por la acción colectiva en lugar del reclamo vacío.

Este esfuerzo se sostiene gracias a un equipo docente que incluso trabaja sábados y domingos por pura vocación, una labor que el Concejo Deliberante reconoció formalmente el pasado 3 de junio. Además, el proyecto resuena en toda la sociedad civil; durante la charla, desde la fundación Reencontrándonos —quienes también lucharon años por su edificio— enviaron un cálido mensaje de apoyo. Para Gaillard, ese lazo es fundamental: «De esto se trata: entre las organizaciones poder trabajar en red, sumar y acompañarnos. Así es como se consiguen las cosas, pensando en nuestros estudiantes».

Aunque el invierno fueguino ya asoma y los tiempos de la construcción en la Patagonia imponen su propia tregua, el paso más difícil ya se dio. El CAAD tiene los planos listos, el terreno asegurado y el cartel preparado para empezar a escribir su capítulo más esperado.

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