Roberto Valdez, piloto de HeliUshuaia habló por Radio Provincia después de dos días que él mismo definió como de «trabajo y tragedia a la vez»: su empresa fue la encargada de extraer los cuerpos del guía de montaña Emiliano Feidas y de la turista uruguaya desde el glaciar Vinciguerra, en uno de los operativos de rescate más exigentes que registra la temporada.
El vuelo en sí fue breve —quince minutos de ida, quince de vuelta— pero llegó después de una noche entera de trabajo en la montaña. La Comisión de Auxilio había pasado horas en altura, primero rastreando hasta las tres o cuatro de la madrugada, y después descendiendo los cuerpos a un punto donde el helicóptero pudiera maniobrar. Valdez no escatimó elogios para ese equipo: «Los chicos laburan increíblemente, no importa el horario, no importa la cantidad de horas», dijo.
La zona no perdonó. El viento norte generaba lo que en aviación se llama rotores descendentes y cortantes, una condición que convierte cualquier aproximación en un ejercicio de precisión extrema. La solución fue coordinada en tierra: la Comisión bajó las víctimas hasta un escalón por debajo de la laguna, con mejor acceso meteorológico, y recién ahí Heliushuaia pudo ingresar. «Tuvimos problemas para entrar, pero lo pudimos hacer, finalmente», informó Valdez.
Sobre los equipos necesarios para este tipo de operaciones, fue directo: los sistemas de visión nocturna que requiere un helicóptero de montaña «son carísimos, prácticamente de uso militar», y en Argentina no existe ninguna aeronave civil con esa capacidad. La ventaja de Heliushuaia, explicó, es otra: sus pilotos se forman en Tierra del Fuego, conocen cada ladera y cada variable climática del territorio. «Cuando los chicos de la Comisión nos dicen estamos en tal lugar, ya nos podemos imaginar el acceso», explicó. En esa geografía, eso vale más que cualquier manual.
También aclaró algo que no siempre se sabe: los rescates de urgencia no se cobran. «Cuando hay riesgo de vida, por cuestión humanitaria salimos inmediatamente. Después vemos si podemos cobrarlo», señaló y apuntó directo al Gobierno provincial, al decir que hace tiempo que Heliushuaia viene pidiendo un hangar en el aeropuerto internacional de Ushuaia. «Hasta ahora, nada. No pedimos nada del otro mundo, solo un lugar, y si se tiene que pagar por ese espacio, lo haremos. Pero parece que al Gobierno no le interesa», dijo. La consecuencia de eso, es absurda: con base en Ushuaia, la empresa debe trasladar su aeronave a Río Grande cada vez que se aproxima la temporada de nieve, porque el avión no puede quedar a la intemperie.
«El Gobierno provincial tiene su propio helicóptero, pero no está disponible nunca» y que, desde que lo adquirieron, no participó en ningún rescate de complejidad real. Su única aparición relevante, según el empresario, fue durante la carrera UTMB, «seis horas volando de un lado para otro» en un evento organizado por una empresa privada, pero «para temas complejos, no está», sentenció, y pidió que alguien de la Dirección de Aeronáutica o del Gobierno explique por qué un helicóptero comprado con fondos públicos no se usa para lo que debería.
El aparato provincial es un Bell 427, un modelo del que se fabricaron apenas ochenta unidades en el mundo y que fue discontinuado rápidamente por problemas de motor. «¿Por qué la provincia lo compró? Desconozco», cerró Valdez.
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