El abogado Dr. Francisco Giménez cuestionó con dureza la reciente decisión del Superior Tribunal de Justicia (STJ) que cerró, tras siete años de trámite, la causa por denuncia de abuso sexual que involucraba al gobernador Gustavo Melella. En diálogo con Radio Provincia, aseguró que el expediente “estuvo manoseado durante años” y que la resolución final llegó “así de golpe, de buenas a primeras”, tras una inusual aceleración en los plazos.
Según relató, la causa “estaba cajoneada en el Superior Tribunal de Justicia” hasta que, a fin de año, el STJ notificó el rechazo del recurso de casación. “Se rechazó el recurso de casación, por lo cual en principio esa causa estaría cerrada”, explicó. Para Giménez, la forma en que se dio el fallo deja más interrogantes que certezas: “Nombran a un cuarto juez el 28 de noviembre y en tres días dirigió toda la causa voluminosa. En tres días la leyó, la estudió… y estuvo en condiciones maravillosamente de decir a quién apoyaba con su voto”.
El abogado vinculó la repentina definición del tribunal a la presión mediática generada tras el debate por la reforma constitucional: “Se ve que la presión mediática hizo que saltaran a la coneja”, ironizó, antes de afirmar que esta dinámica “le hace mal a las instituciones, le hace mal a la Justicia”.
Giménez sostuvo que durante el proceso no se investigó con la rigurosidad que exige cualquier denuncia de este tipo: “Esta causa nunca se investigó, nunca se quiso investigar y nunca se tomó ninguna prueba tendiente a averiguar si lo que decían los denunciantes era cierto o no”. También cuestionó que se relativizaran elementos presentes en el expediente: “Llegan a decir que las relaciones sexuales están probadas, pero han sido consentidas”, agregó, remarcando que “las víctimas dicen que no han sido consentidas”.
El abogado insistió en que el trato judicial fue desigual: “A cualquier ciudadano lo excluyen de su casa y lo llevan a juicio con mucha menos prueba. Acá no se aplicó la misma vara”. Y señaló que el Tribunal incluso evitó que la causa pueda ser revisada por instancias superiores: “Le han puesto una faja de clausura para que no pueda salir de la provincia y ser revisada por otros órganos nacionales o supranacionales”.
También cuestionó la rapidez con la que uno de los jueces incorporados al trámite resolvió su voto: “Fernández debería dar explicaciones de cómo es que en 48 horas pudo analizar una causa de semejante envergadura y votarla”.
Para Giménez, la situación tiene implicancias institucionales profundas: “Si creen que esto no va a traer consecuencias institucionales para todos los que participaron en esta causa, están equivocados”. Y fue más allá: “En algún momento los ciudadanos daremos cuenta de todos los que contribuyeron a este estropicio institucional”.
También apuntó contra los gastos y celebraciones del STJ mientras la provincia atraviesa una fuerte crisis económica. Aseguró que desde hace días se realizan “una fastuosa jornada” con almuerzos y cenas “pagadas con fondos públicos”, y afirmó que se trata de “un bacanal absolutamente intolerante y repugnante para cualquiera”.
Respecto de la situación interna del Poder Judicial, Giménez mencionó la disputa en el Consejo de la Magistratura por la posible destitución de un juez del STJ. Denunció que el oficialismo busca avanzar con un “voto cantado”, y advirtió: “De ninguna manera podemos tolerar que un gobernador quiera llevarse puesto a un juez sin prueba alguna”.
A pesar de las críticas, también tuvo palabras para desactivar especulaciones sobre una nueva jueza designada recientemente: “La conozco, es una colega respetable, honesta… No tengo ninguna objeción y no creo que sea pariente de Melella”.
Sobre el final, reiteró que la provincia vive una crisis institucional severa y que la falta de controles dentro del Poder Judicial agrava el escenario: “En Tierra del Fuego hay una moralidad en todo. Nada se mide. Y así empezamos a entender lo que está sucediendo”.






