El doctor Julio Juncos, nefrólogo titular del Centro de Nefrología, volvió a encender las alarmas por la crítica situación que atraviesa la institución a raíz de la deuda acumulada de la obra social OSEF, que pone en riesgo la continuidad del servicio de diálisis a decenas de pacientes.
“Hace un mes estuvimos con este conflicto en el cual se detalló y se difundió la nota de presentación, a la cual la deuda ascendía a expedientes del 2024 y a dos expedientes vencidos del 2025. La realidad es que se pagó solamente un expediente. Hoy estamos en esta misma instancia y se pagó parte de lo del año pasado. Tenemos dos expedientes de este año vencidos y solamente pagaron parcialmente las prestaciones del mes de marzo. Estamos a 12 de septiembre y ya tenemos más vencido que lo que falta por cancelar”, explicó.
La situación golpea directamente al personal y al funcionamiento del centro. “Estamos con una situación con sueldos en forma irregular, cosa que nunca nos había pasado. No podemos garantizar la continuidad del servicio en virtud de que, como tantas veces hemos mencionado, aproximadamente el 80% de nuestros pacientes tienen cobertura de OSEF. Entonces no podemos suspender, pero tampoco podemos seguir financiando nosotros a la obra social de esta manera”, señaló Juncos con preocupación.
El médico sostuvo que la imposibilidad de sostener el servicio no tiene que ver con falta de voluntad, sino con un límite financiero, “se presentó la nota recién y esperamos hasta última hora del martes tener alguna novedad y solución. Si no, a partir del miércoles el servicio se corta. Y esto no es cualquier cosa: la diálisis no se puede interrumpir ni retrasar”, advirtió.
Juncos describió las consecuencias que puede tener para los pacientes incluso una mínima demora: “A veces llegan a una sesión con lo justo desde el punto de vista de su laboratorio y de su medio interno. Algunos manejan potasio muy alto, otros no orinan y acumulan líquido. No retrasar ni un día cada una de las tres sesiones semanales es vital, porque si no empiezan a descompensarse, pueden tener problemas cardíacos graves. He visto casos en que necesitan hasta una sesión extra diaria para compensarse”.
El especialista remarcó que se trata de vidas en riesgo. “Como médico y responsable debo velar por los pacientes. No puedo pensar ni imaginarme que tengan que retrasar su tratamiento ni un día”, expresó, visiblemente angustiado.
La deuda de OSEF no es nueva. “Nosotros venimos cobrando atrasado hace más de dos años. Siempre vienen atrasados. Los expedientes vencidos son mayo y junio, y en pocos días vence julio. Hoy estamos comprando insumos en septiembre con fondos recibidos la semana pasada por prestaciones realizadas en mayo. Y son insumos importados, pagados en dólares. Esto se vuelve insostenible”, relató.
El centro atiende en tres turnos diarios, con 24 pacientes por jornada y un total de 45 en tratamiento. “El 80% son de OSEF, unos 30 pacientes que deberían ser derivados en caso de que el conflicto no se resuelva. Pero ningún otro centro tiene capacidad de absorberlos. Estamos hablando de un tratamiento vital”, subrayó Juncos.
Antes de despedirse, dejó un mensaje de esperanza, aunque teñido de urgencia: “Esperemos que no haya que volver a repetir esta nota, sino que podamos hablar de salud. Ojalá que las autoridades escuchen esto y se pongan rápido a buscar una solución”.
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