«Nos despertamos con una lluvia de piedras»: Moisés Solorza denunció ataque a su vivienda y persecución

El ex Secretario de Energía y referente político Moisés Solorza denunció que su vivienda en Río Grande fue atacada con piedras durante la madrugada. Aunque no descarta un hecho aislado, alertó sobre un posible clima de hostigamiento vinculado a su labor periodística y a críticas al gobierno nacional: “En tiempos de Milei, no vemos nada como una casualidad”.

En diálogo con Radio Provincia, Solorza contó que a las 4 de la madrugada se despertaron con una lluvia de piedras sobre su casa. «Se llevaron puesto un par de vidrios».

El ataque, aparentemente dirigido, impactó contra el sector donde se ubica la biblioteca y el escritorio del hogar. “Cayeron dos o tres piedras arriba del techo y después sentimos el estallido de los vidrios… Los vidrios llegaron hasta la habitación. Me levanté descalzo, no sabía qué había pasado”, relató. Afortunadamente, su familia y su mascota resultaron ilesos, aunque el susto fue considerable. “Fue justo donde tengo la computadora, el escritorio y la biblioteca… menos mal que no estábamos ahí”, dijo.

Las cámaras de seguridad captaron el impacto, pero no a la persona que lo ejecutó. “Se ve el piedrazo que entra por la cámara del patio, pero no se ve a nadie específicamente. Espero que haya sido una travesura. Pero no descarto lo otro, por desgracia”, señaló.

Solorza no tardó en vincular el hecho con un contexto político más amplio. “Parece que molestan algunas cosas… En tiempos de Milei, no vemos nada como una casualidad”, advirtió. Desde hace meses, viene denunciando públicamente el avance del Decreto 383/2025, que autoriza a las fuerzas de seguridad a realizar espionaje interno, intervenir redes sociales e incluso entrar en viviendas sin orden judicial si se presume una amenaza. “Eso es gravísimo. Y de eso no se habla”, afirmó con firmeza.

El también comunicador lanzó hace poco un multimedio autogestivo en Río Grande, donde viene produciendo editoriales críticas y de fuerte contenido político. “Estamos tocando temas sensibles: la venta de YPF, la entrega de áreas petroleras en el Atlántico Sur a la concentración británica. Lo estamos diciendo y lo venimos publicando en nuestro portal”.

Según cuenta, ya había notado señales extrañas antes del ataque: “Gente sacando fotos desde abajo del estudio, caras que no habíamos visto antes. Nada como para denunciar persecución, pero sí cosas que llaman la atención”.

“El periodismo es todo lo que el poder no quiere que se publique”

Solorza, que estudia comunicación social, no oculta su posición política ni su compromiso con la libertad de expresión. “Yo no ando escondiéndome detrás de eufemismos. Uno empieza a estudiar periodismo cuando Milei dice que hay que cerrar micrófonos”, afirmó.

Y dejó una definición tajante sobre el periodismo «es todo aquello que se publica y que el poder no quiere que se publique. Todo lo demás es relaciones públicas”.

En ese mismo sentido, planteó su preocupación por lo que considera una escalada nacional de violencia institucional. “Vemos que este gobierno es muy violento en todas sus formas. Y no me extrañaría que en Tierra del Fuego ya se esté haciendo espionaje, como sucedió en la época de Macri”, apuntó.

Pese a su cautela a la hora de atribuir responsabilidades, Solorza insiste en que no se debe subestimar este tipo de hechos: “No pasa nada, hasta que pasa. Y cuando tenés pibes en casa, cuando vivís en comunidades chicas como Río Grande, todo se sabe”.

“Lo único que hice fue publicar un post con la piedra que entró por la ventana”, dijo. Pero en un contexto de hostilidad hacia el periodismo, ese posteo podría haber sido suficiente para encender una alarma. “En este país han metido preso a gente por un tuit. Una jueza, Arroyo Salgado, metió presa a una militante por un pasacalles. Así que no me extrañaría nada”.

El caso ya fue denunciado ante la policía, pero Solorza advierte que el problema excede lo judicial. “Esto va más allá de una piedra. Lo que está en riesgo es el derecho a expresarse, a opinar, a debatir qué sociedad queremos construir. La violencia y la persecución no pueden ser la respuesta”.

Con una mezcla de resignación y compromiso, cerró: “nosotros no pretendemos caerle bien a nadie. Queremos decir las cosas, aunque incomoden. Porque incomodar al poder también es parte del periodismo”.

Radio Provincia

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