Días atrás, el diputado de Tierra del Fuego acudió al Concejo Deliberante junto a su par Oscar Martínez. Allí, con un discurso altivo, reforzó cada uno de los proyectos faraónicos que expuso con afiches plagados de dibujos, convirtiendo una jornada histórica en una parodia de poca monta.
Era la primera vez en la historia de Río Grande que funcionarios de alto rango comparecían ante el Concejo Deliberante para explicar asuntos salientes de gestión. Y el diputado Gastón Roma se encargó de convertir una oportunidad en un fiasco.
Por iniciativa de la edil de Frente para la Victoria (FpV), Miriam ‘Lali’ Mora, los diputados de Cambiemos, Gastón Roma y de Movimiento Solidario Popular (MSP), Oscar Martínez, decidieron rendir cuentas ante la sociedad riograndense sobre sus acciones en cuatro temas: presupuesto, obra pública, industria y soberanía.
Pero lo que se suponía podía ser una buena oportunidad para conocer proyectos impulsados en la Cámara baja del Congreso argentino se convirtió en una patética parodia a partir de la decisión de Roma de reforzar su verborragia con pintorescos carteles con dibujos más propios de un alumno de jardín de infantes que de un parlamentario nacional.
Prevista la sesión especial para las 14, pasadas las 13 llegó al Concejo Deliberante una columna de manifestantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para respaldar a Oscar Martínez. Además, los dirigentes de la Federación Popular de Transporte (FEPOTRA) ‘Eva Perón’ también se hicieron presentes junto a referentes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF).
Por su parte, Gastón Roma llegó muy temprano: cerca de las 10 de la mañana se encerró en el despacho del edil Raúl von der Thusen y no asomó sus narices hasta minutos antes de que comenzara la sesión especial.
Por otro lado, cabe resaltar que solo cuatro ediles participaron de la histórica jornada. Presidió Verónica González por la ausencia de Alejandro Nogar. María Eugenia Duré y Laura Colazo, por motivos que se desconocen, decidieron no participar del encuentro legislativo.
Tras el protocolo de rigor, González explicó la metodología. Cuatro temas, con diez minutos por alocución para cada diputado, alternando el inicio. Además, para el cierre se previó que tanto Roma como Martínez brinden unas palabras de despedida y del mismo modo, que cada uno de los ediles presentes hiciera lo propio.
Desde el arranque se vio dos actitudes diferentes. Martínez con su tradicional discurso, siempre muy crítico del Poder político, de las corporaciones y del Gobierno nacional al que responsabilizó por muchas de las vicisitudes que padece la provincia.
Por su parte, Roma apeló a su habitual verborragia. Su discurso, por momentos, hasta sonaba altivo y eso le valió insultos tanto dentro como fuera del recinto, situación que lo incomodó durante un pasaje de discurso.
Pero lo mejor estaba por llegar. Para reforzar su explicación sobre algunos de los proyectos que impulsa, Roma sostuvo entre sus manos varios afiches con dibujos que parecían realizados por algún estudiante que hace sus primeras armas en la materia.
El summum de tanto despropósito fue la defensa de su proyecto para la construcción de un puente que una a la isla con el continente, pero sobre territorio chileno. Mientras roma sostenía el afiche donde podía verse un pintoresco puente por el que debajo cruzaba un barco, el murmullo en la platea era inevitable.
Hizo lo mismo para defender el cambio de matriz productiva, la creación de un centro de especialización de fuerzas de seguridad en Tolhuin, la construcción de un parque energético a gran escala y demás proyectos faraónicos.
Poco y nada dijo sobre la financiación de semejantes iniciativas. Solo se remitió a decir que “la plata está” y que “no hay que renegar de las inversiones extranjeras”. Tampoco brindó detalles técnicos y, mucho menos, del avance de la discusión de sus proyectos -13 en total, según él mismo aseguró- que ya fueron ingresados a la Cámara baja.
Las poco menos de dos horas que duró la exposición de cada uno de los parlamentarios nacionales se cerró con una reflexión final tanto de Roma como de Martínez. Mientras el primero pidió “confrontar ideas” y unificar una posición respecto del futuro de la provincia, Martínez aprovechó para dar a conocer algunas acciones que llevarán a cabo la próxima semana en defensa de la industria fueguina.
El epílogo se selló con un frío apretón de manos, sin que ambos disertantes siquiera se miraran a los ojos, reafirmando que es más lo que los separa que lo puede hacerlos coincidir, aun cuando ello sea en detrimento de toda la ciudadanía fueguina.
Fuente: Hábil Declarante






