Tras 14 años de espera, la familia de Silvia Rivero decidió adoptar cuatro hermanitos salteños. Esta generosa y flamante mamá , relató por Radio Provincia, como fue el camino que transitaron junto a su esposo hasta recibir a estos cuatro niños, en un acto amor que conmueve a todos los fueguinos.
«Al no poder tener hijos, nos inscribimos en el registro y ahí empezamos la carrera. Primero queríamos uno, después dos y, si son hermanos, decidimos que venga la cantidad que venga. Este año nos hicieron una entrevista por seis hermanos, pero nunca pensé que nos iban a dar cuatro juntos. Al principio queríamos un bebé y después fuimos creciendo como matrimonio, hablando sobre la independencia que queríamos, y decimos tener chicos más grandes para que nos puedan acompañar en esta etapa de nuestra vida, yo siempre trabajé con adolescentes y también necesitan cariño, un hogar y padres que los quieran, porque estaban en un hogar esperando. Están muy necesitados de amor en esta etapa de su vida y uno tiene la posibilidad de ayudarlos”, contó Silvia.
Los niños tienen 7, 9, 10 y 12 años y Silvia dijo que “la mayor es una nena y el resto son varones. Son seres excepcionales, son maravillosos y nos enseñan cosas y podemos aprender muchísimo de ellos así como ellos de nosotros. Podemos ayudarlos a lograr su potencial y lo que ellos quieren hacer. Uno quiere ser gobernador y otro quiere ser presidente, así que, cómo no tener ganas de trabajar con ellos. La nena quiere ser maestra jardinera, a otro le gusta dibujar y está viendo qué quiere ser».
“Estoy en esta etapa en que puedo dedicarme de lleno a ellos, no me considero anciana, me gusta dar cosas y yo siempre digo que tengo 30 años. Es la forma en que me siento y como puedo disfrutar”, manifestó. Su marido trabaja en seguridad en una empresa privada, y ella es jubilada.
“Todo es nuevo, todo les llama la atención, no tienen problemas de hablar con la gente que les pregunta cosas, cuentan que su papá y mamá los adoptaron y saben quiénes son y quiénes somos nosotros, y que forman parte de nuestra familia”, expresó.
Además informó que los cuatro niños tienen una hermana mayor, que no pudo ser adoptada por la demora del proceso. “Si la adopción hubiese salido en 2010, ella estaría en este momento con nosotros, pero ya tiene una pareja y una bebé, y está con la familia del marido, igual forma parte de mi familia por los lazos, porque va a estar en contacto con los hermanos”, aseguró.
“Fue enamorarse a primera vista, la primera vez se dio todo. Tuvimos la posibilidad de conocernos por videollamada y sentir el contacto y el afecto mutuo”, afirmó.
“Encontramos una escuela linda dentro de la provincia, con poca cantidad de matrícula, los docentes conocen a sus alumnos y eso me gustó. Hablamos con Supervisión para incluirlos y no tuvimos problema, porque buscamos un lugar donde pudieran estar los cuatro juntos, van al turno mañana y les queda la tarde libre para hacer otro tipo de actividades”, dijo la mamá.
«Si bien al principio queríamos un bebé, entendimos que los adolescentes o preadolescentes también necesitan una familia. A la nena le gusta jugar con las muñecas, no piensa en el maquillaje sino en los juguetes, y tengo que aceptar su etapa. A los chicos le gusta jugar a la pelota, jugar entre ellos. Están en la etapa del juego, son personas sanas, no son tímidos para nada y no tienen problema de hablar con quien sea, con respeto, con amabilidad, les preguntan y entran a hablar como si nada”, finalizó Silvia, feliz por ser la mamá de estos niños, tras el largo camino recorrido.






