miércoles 30, septiembre 2026

A 18 años de su desaparición, el dolor sigue intacto: «Siento que a Sofi la están dejando de buscar en el juzgado»

Dieciocho años pasaron desde aquella tarde en que el tiempo se detuvo en Río Grande, Tierra del Fuego. Dieciocho años de una ausencia que se acomoda en los rincones de la casa, donde la cama y una silla vacía continúan esperando. Sin embargo, para María Elena Delgado, el desgaste más pesado no es solo el paso del tiempo, sino la certeza cotidiana de caminar sola frente a un Estado sordo.

A pesar de que la Justicia confirmó que la Alerta Roja de Interpol sobre José Dagoberto Díaz Águila, el principal sospechoso, sigue vigente, la investigación está paralizada. En diálogo con Radio Provincia, María Elena fue lapidaria al describir el rol de los magistrados: «Acá el problema es el Poder Judicial, que no hace nada para que la investigación siga».

Un reclamo que choca contra las paredes vacías

La rutina judicial de la familia Delgado se sostiene únicamente por el empuje de sus propias fuerzas. Según contó su madre, el expediente sobrevive por inercia y la falta de contacto institucional es absoluta: «No me han llamado en ningún momento del Poder Judicial. Voy yo, insisto, yo golpeo la puerta, si yo no voy, nadie me llama. Pueden pasar años y nadie me llama», expresó.

Esta desconexión se profundizó en los últimos meses. Con la ayuda de una organización de Estados Unidos, la familia gestionó una actualización digital del rostro de Sofía —quien hoy tendría 21 años— para mostrar cómo sería su apariencia actual. El material fue entregado en mano al juzgado a cargo de la jueza mayor, con datos precisos de contacto y autoría, pero la respuesta oficial jamás llegó. «Le llevé el trabajo al escritorio para que ellos la publiquen como oficial… y todavía no la publicaron», lamentó.

El peso de la silla vacía

Mientras el Juzgado, integrado además por el fiscal Pino y la fiscal especializada en género, mantiene una distancia que la familia califica como de «total abandono», el vínculo con las fuerzas policiales se mantiene activo cada vez que surge un nuevo dato. No obstante, el tiempo transcurrido deja un saldo desolador: «Los resultados están a la vista. Sofi no aparece. No hay un solo dato que nos indique qué pudo haber pasado con ella».

A su lado, Juliana —su hija menor, nacida cuatro meses después de la desaparición— creció a la par de la búsqueda, compartiendo el peso de una ausencia que atraviesa a todo el núcleo familiar. Lejos de bajar los brazos, María Elena sostiene una convicción inquebrantable y un mensaje dirigido directamente a la comunidad fueguina: alguien sabe qué pasó aquel día: «Alguien en esta provincia sabe algo que todavía no habló y siempre estamos esperando ese llamado. Si alguna persona tiene algún dato, que no dude en comunicarse; hay un 0800 que es gratuito», recordó, aferrada a la esperanza de que el silencio, tarde o temprano, se rompa.

La investigación que puso a Díaz Águila bajo la lupa

El nombre de José Dagoberto Díaz Águila tomó relevancia dentro de la causa a partir de nuevos elementos incorporados a la investigación. Enseptiembre de 2020, la Justicia de Tierra del Fuego solicitó quefuera incluido en la búsqueda internacional y se emitió una Notificación Roja de Interpol para intentar localizarlo.

Entre los elementos que llevaron a profundizar esa línea estuvo el testimonio de un suboficial de la Policía que había participado de los primeros rastrillajes tras la desaparición. Según su declaración, había mantenido una conversación con Díaz Águila y el hombre le habría manifestado que “sabía dónde está Sofía”.

Otro dato incorporado al expediente surgió del relato de un niño de seis años que también se encontraba en el camping el día de la desaparición. Su descripción de una persona permitió confeccionar un identikit y, años después, cuando ya era mayor de edad, volvió a ratificar su declaración ante la Justicia.

Díaz Águila es de nacionalidad chilena, aunque cuenta con DNI argentino y tuvo trabajos registrados y domicilio en Río Grande. Desde2018 se realizaron distintos procedimientos en áreas rurales con el objetivo de encontrarlo, aunque ninguno permitió determinar su paradero.

La Notificación Roja había ampliado la búsqueda más allá de las fronteras argentinas y permitía solicitar colaboración a los países integrantes de Interpol para localizarlo. Sin embargo,esa herramienta dejó de estar activa después de que el pedido internacional no fuera renovado.

Que la Notificación Roja haya perdido vigencia no significa que Díaz Águila haya sido desvinculado judicialmente del caso ni que la investigación haya terminado.Se trata específicamente del vencimiento de esa herramienta de búsqueda internacional.

Mientras tanto, Sofía continúa desaparecida.Tenía menos de cuatro años cuando fue vista por última vez y, casi dos décadas después, su familia continúa esperando conocer qué ocurrió con ella

Si tenés información sobre el paradero de Sofía Herrera o datos sobre aquel 28 de septiembre de 2008, comunicate de forma anónima y gratuita a la línea nacional dedicada a la búsqueda.

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