El presidente de FEDECATUR, Ángel Brisighelli, alertó que la falta de definiciones sobre el muelle de catamaranes amenaza con complicar la temporada turística que arranca en octubre.
En diálogo con Radio Provincia, el empresario explicó que la incertidumbre persiste sobre dónde operarán las excursiones marítimas cuando lleguen los cruceros: «A nosotros como empresa el tema del muelle auxiliar de catamaranes nos está afectando de forma notable. Todavía no se ha terminado de acondicionar el espacio donde teóricamente nos están mandando y necesitamos cuestiones básicas como disponibilidad de luz y de agua». Sobre la alternativa que ofrecen las autoridades, fue claro: «Nos están mandando al muelle principal. Eso es una solución de muy corto plazo porque cuando empiece la temporada, a mediados de octubre, llegan los cruceros y nos echan de ahí. Ahí empieza el problema de dónde nos van a mandar».
El dirigente recordó que el sector privado había propuesto una reparación de emergencia que no fue aceptada, y describió el estado actual de la estructura sin rodeos: «El 50% del muelle está en un estado de deterioro altísimo y no tiene solución recuperable. Hay que desarmarlo y hacer algo nuevo en ese lugar. Pero hoy no tenemos ninguna de las dos soluciones». Según Brisighelli, el problema se arrastra desde la construcción original, hace más de veinte años, por el uso de materiales inadecuados para agua salada y la falta de mantenimiento posterior.
El empresario también expresó su temor de que una futura obra se planifique sin consultar a quienes operan a diario en el puerto: «Me da miedo que estén haciendo un proyecto en Buenos Aires porque no hay conocimiento de la idiosincrasia operativa local ni de las necesidades de las empresas que trabajan en esos muelles». Y cerró: «Hoy no tenemos ninguna solución, tenemos un gran signo de interrogación y necesitamos decisiones concretas para garantizar la operación de esta temporada y una obra definitiva que resuelva el problema de una vez por todas».







